sábado, 18 de marzo de 2017

La pintura


     "El olor a trementina, pintura y disolventes le dio la bienvenida. Un desorden infernal se respiraba, sofocándola. Cientos de botes esparcidos por el suelo, en medio de diarios extendidos, fotos, montículos de arena, sacos de cemento, pegamentos, médiums, espátulas y pinturas derramadas, amenazaban con devorarla. No quedaba un solo centímetro limpio. Chorreones de acrílicos, óleos y gomas habían ido formando una especie de suelo lunar con cráteres y empinadas colinas de difícil acceso. ¿Cómo podía alguien trabajar en medio de semejante caos? Parecía que durante años nadie lo hubiese limpiado. A pesar de ello, aquel pabellón circular era una auténtica obra de arte de la arquitectura. Por un momento imaginó a Chagall, Kandinsky, Soutine, Modigliani, Giacometti, Calder, Picasso, todos sus ídolos reunidos en ese espacio único, y su pensamiento fue interrumpido por los pasos del pintor.
 
     Lo vio venir enfundado en su mono de trabajo y todo él le pareció un cuadro viviente. Desde la serpiente de humo que dejaba su pitillo hasta los brochazos amarronados de su ropa llevaban su huella artística. Se detuvo frente a ella mirándola con ojos estacionarios y después de un largo silencio en que logró intimidarla, le habló."
 
Ángela Becerra, Lo que le falta al tiempo


...Afortunadamente, no todos los estudios de pintura son tan caóticos :)

 

2 comentarios:

  1. Por un momento pensé que el relato era tuyo!
    Me quedo con las ganas de saber si se trata de una aprendiz, la asistenta o quién es la intimidada.
    No solo en los estudios de pintura hay caos. Hasta el lugar más simple se puede convertir en un laberinto en desorden.
    Ya veo que estás en un lugar de tranquila apariencia, pintando la puerta de Alcalá???!!! Me encanta el realismo. Que Antonio López te acompañe!!
    (Creo que te está quedando fantástico)

    ResponderEliminar
  2. Ella se llama Mazarine y es una alumna aventajada.
    Larga es la estela del genio del Tomelloso, sí.
    Me gusta combinar las líneas rectas del hiperrealismo urbano con la frondosidad del paisaje natural. Esta Puerta de Alcalá que estoy pintando reúne ambas cosas. Soy una principiante; desconozco hacia qué derroteros me llevarán los pinceles, pero sospecho que no me quedaré en el hiperrealismo. Fernando Cobo, mi maestro, es un gran pintor hiperrealista con una amplísima trayectoria.

    Muchas gracias por tu opinión, Amparo. Un abrazo.

    ResponderEliminar