sábado, 31 de diciembre de 2016

Ningufonear


Hace unos días la Fundación del Español Urgente (promovida por la Agencia EFE y el BBVA) eligió  populismo como la palabra del año 2016. Es el cuarto año que la Fundéu BBVA da a conocer su palabra del año, escogida entre los términos que han marcado la actualidad de 2016. En 2013 fue escrache, en 2014 selfi y el año pasado resultó elegida refugiado.
 
«Parecía claro que en un año tan político como este, con acontecimientos de importancia global como el brexit, la victoria electoral de Donald Trump y los diferentes procesos electorales y plebiscitarios en América y España, la palabra del año de Fundéu tenía que venir de ese ámbito», explican desde la Fundéu. «Finalmente nos hemos decidido por populismo, que ya lleva algún tiempo en el centro del debate político y que desde el punto de vista lingüístico está viviendo un proceso de ampliación y cambio de significado, cargándose de connotaciones a menudo negativas».
 
Populismo no ha sido el único vocablo político de los doce candidatos de este año. Tenemos además sorpaso, abstenciocracia y posverdad, otras palabras propuestas que han adquirido cierta relevancia informativa en los últimos tiempos.
 
La lista de las doce candidatas se completa con youtubero, bizarro, cuñadismo, vendehúmos, LGTBfobia, papilomavirus, videoarbitraje y ningufonear. Esta última me ha llamado bastante la atención, se trata de una alternativa para el término inglés phubbing, que es la conducta de la persona que solo presta atención a su móvil mientras no hace caso al que tiene delante.
 
 
  
Si tuviera que definir mi año 2016 diría que, a grandes rasgos, ha sido apacible. Me planté y dije adiós a personas, actitudes y cosas tóxicas. No creo que fuese casual que en abril de este año cancelara definitivamente mi cuenta de Facebook y me apuntara a clases de pintura al óleo. Los dos hechos confluyeron en el mismo río, el río que me lleva, el de la búsqueda interior.
 
Si tuviera que escoger dos canciones que me acompañan, citaría Qué sabe nadie, porque siempre he proclamado mi libertad por encima de todas las cosas, y Jesus to a child, un bellísimo tema escrito por George Michael tras la muerte de su primer gran amor, el brasileño Anselmo Feleppa (al que conoció en 1991 cuando daba un concierto en el festival Rock in Rio). En un annus horribilis para la música, reconozco que echaré de menos a mi querido George, por haber formado parte de mi paisaje vital desde sus años de Wham! Podría escribir líneas y líneas sobre cómo mi hermana y yo crecimos escuchando la discografía de Wham! y aquel mítico Faith que compré con mis ahorros en 1987. Después seguí su trayectoria de manera discreta, pero siempre atenta a sus álbumes. Supongo que fui la fan ideal: nunca he tenido ídolos ni he mostrado un comportamiento fanático por nadie. En la época en que mis compañeras de instituto forraban sus carpetas con fotografías de estrellas del pop y del cine, yo llenaba la mía de aforismos y versos, movida por un tímido humanismo y un romanticismo en ciernes. En el documental George Michael: A different story, el cantante confesaba que nunca le gustó hacer promociones, ni giras ni esa exposición desmedida a los demás: "Ojalá pudiera sobrellevar todo lo demás como hace otra gente, ojalá hubiera nacido con esa especie de coraza, porque no fue así."
 
Si tuviera que elegir dos nombres de la Literatura para el año 2017, sin duda son:
 
Gloria Fuertes, de la que se cumple el centenario de su nacimiento. "Mi poesía está aquí, como nació -sin ningún ropaje de retórica-, descalza, desnuda, rebelde, sin disfraz. Mi poesía recuerda y se parece a mí."
Jane Austen, por el bicentenario de su muerte. Sus obras retratan debilidades y pequeñas miserias que en la actualidad son reconocibles en la relaciones personales. Y esto es una prueba de la capacidad de observación que tuvo la escritora.
 
Buena oportunidad para releer a ambas, al tiempo que regresamos a las cosas que importan: MENOS móvil y redes sociales alienantes y esclavizadoras, MÁS mirarnos a los ojos, más vida.
 
"Cuando el ruido del mundo amenace con volverte sordo, deja de asomarte a sus ventanas por un tiempo. Apaga la radio, la televisión y el ordenador, y mira las estrellas, las nubes y los juegos de los niños, contempla esas cosas que siempre han existido y en las que apenas reparas. El ordenador no existía hace dos mil años, pero sí las estrellas, las nubes y los niños. Fíjate en las cosas que siempre han existido." Ángela Vallvey, El arte de amar la vida

FELIZ AÑO NUEVO A TODOS

6 comentarios:

  1. Para este 2017 dejo definitivamente (como quien deja de fumar o inicia el gimnasio: un propósito de año nuevo) las esclavitudes de las redes sociales (no se para que sirven, según ellas nunca hubiera ganado el Brexit o Nazi Trump), smartphones y otros artefactos que no han aportado nada nuevo a la humanidad salvo servir de distracciones de la vida y del disfrute de observar la belleza del mundo tal y como la descubrió Stendhal. Feliz año nuevo, y espero no volver a fumar del aturdidor opio de esos artefactos o dejar el gimnasio particular en 2017. Feliz año nuevo a todos.

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    1. Tu sentido común, tu hondo pragmatismo, son mi guía y mi espejo. Hoy sin ir más lejos, mientras comíamos en un restaurante, te he comentado la escena que se estaba desarrollando a escasos metros de nosotros:

      Un grupo familiar formado por tres personas (padre, madre e hijo adolescente), y las tres tenían la mirada fija en sus dispositivos móviles. Un claro ejemplo de phubbing, o 'ningufoneo'. ¿Es esa la sociedad distópica hacia la cual nos encaminamos?

      Malos tiempos con Trump, pero sigamos buscando la belleza. Gracias por tus buenos deseos.

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  2. ¡Perfecto análisis, magnífico repaso! Feliz año, querida amiga. Un fuerte abrazo

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    1. ¡Mil gracias, Francisco! Que la poesía nos acompañe. Un abrazo.

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  3. ¡Qué sociales somos! Es la clave de nuestra especie. Aprender a despegarse, a encontrar el equilibrio,a no creer en el falso brillo de tantos personajes invisibles. Un abrazo muy fuerte, Ana. Que tengas un año rebosante de singularidad, autenticidad y sosiego. Y escríbelo.

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    1. ¡Muchas gracias, Amparo! Te deseo igualmente un tiempo lleno de equilibrio y racionalidad! Nos seguimos leyendo.

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