sábado, 10 de octubre de 2015

Utopías / distopías para el siglo XXI



Si la tecnología es una droga -y se siente como tal- entonces, ¿cuáles son los efectos secundarios? Esta área -entre el placer y el malestar- es donde Black Mirror está establecida. El 'espejo negro' es lo que usted encontrará en cada pared, en cada escritorio, en la palma de cada mano: la pantalla fría y brillante de un televisor, un monitor, un teléfono inteligente.
Charlie Brooker
 
"Ya que toda utopía/distopía arranca de una disconformidad con el presente y construye un escenario posible para salir del presente, resulta muy estimulante para reflexionar sobre el mundo que vivimos y los desafíos de construir su futuro. Pero a la vez una utopía/distopía tiene que seducir, impresionar, atraer la atención, convencer para que cumpla su efecto en la sociedad, de ahí que sea un ejercicio de comunicación que hace que se eleve a la categoría de género artístico y dar obras maestras en la literatura, la cinematografía, la pintura..."
 
Profesor Antonio Rodríguez de las Heras
Universidad Carlos III de Madrid
 
 
El pasado verano descubrí la excelente serie de televisión británica Black Mirror. Su creador, Charlie Brooker, explica que "cada episodio tiene un tono diferente, un entorno diferente, incluso una realidad diferente, pero todos son acerca de la forma en que vivimos ahora." A mi modo de ver, Black Mirror es un vehículo de transmisión de las nuevas utopías/distopías que surgen como consecuencia del malestar ante el futuro inmediato. Frente a la novela del siglo XIX ahora ejercen su influencia las series del siglo XXI que, partiendo de un formato novedoso, un inteligente lenguaje cinematográfico y un ágil hilo narrativo, sirven de amplificador del malestar ante el futuro.
 
Dejo aquí la ficha:
 
Black Mirror
Género: Serie de televisión. Miniserie. Ciencia ficción en la televisión. Drama. Serie antológica
Creador: Charlie Brooker
País: Reino Unido
Temporadas: 2
Episodios totales: 7 (3 de cada temporada + 1 extra de Navidad)
Guión: Charlie Brooker
Primera emisión: 4 de diciembre de 2011
Emisiones en España: TNT y Cuatro

6 comentarios:

  1. Me gustaría tener tiempo para verla.
    Ah, ese malestar del futuro que se echa encima.
    Todo tan visual, por otro lado. Nos ahogamos.

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  2. Pues sí. Al margen de las características técnicas, que son elevadas e incuestionables, cada capítulo independiente de esta serie plantea un debate sobre el uso y el abuso de las nuevas tecnologías: cuándo son aliadas del ser humano y cuándo suponen un obstáculo para el equilibrado desarrollo de las personas; cómo la llegada de la electricidad y todos los artefactos tecnológicos han transformado radicalmente nuestros hábitos fisiológicos y sociales, empezando por el recorte de varias horas de sueño, es decir, hasta el siglo XIX las horas de sol determinaban el desarrollo de la actividad humana, pero con la llegada de la bombilla y la corriente alterna (Thomas Edison vs Nikola Tesla) las ciudades ya no tenían que dormir por la noche. También se pone la mirada en los medios de comunicación y en la política, en la manipulación que éstos ejercen sobre los ciudadanos.

    El acierto que yo veo es que son capítulos independientes, con historias, personajes y actores distintos, lo que permite visionar la serie a tu ritmo y cambiar el orden de los episodios.

    Tengo la suerte de asistir en la actualidad a un curso monográfico con el historiador y profesor Antonio Rodríguez de las Heras, donde se abordan en profundidad estos interrogantes que nos plantea Black Mirror y qué tipos de sociedades tendremos.

    En definitiva, ¡una serie con enjundia!

    Gracias, y un abrazo, Amparo.

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  3. Bueno, tengo que decir que a mi las horas de sol siguen marcándome el ritmo de sueño, literal. Me iría a dormir a las ocho ahora mismo, aguanto un poco por decoro, pero en realidad estoy inconsciente. Y de madrugada, arriba, feliz.
    Lo que si compruebo es que los niños cada vez están más apegados al canal visual, que exige menos esfuerzo y atención, y menos al auditivo. Les cuentas algo y no se enteran o lo olvidan rápido o no mantienen la atención durante el tiempo suficiente. Se acabaron las largas conversaciones.
    Un abrazo

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  4. Tiene muy buena pinta, Anaís. La apuntaré para verla ;)
    Por cierto... ahora soy yo quien no te encuentra en Facebook. Menos mal que siempre estás por aquí, si no te echaría mucho de menos. Abrazo grande!

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  5. Amparo, me siento muy cercana a lo que dices. Te explico: Mi hijo me ha reeducado el hábito del sueño, ahora soy una alondra feliz (como tú). Cuando él se va a la camita (en invierno es entre las 19:30 y las 21:00), me pongo el pijama, recojo lo que esté haciendo, y a la cama yo también, con un libro y un vaso de leche. Y de madrugada, arriba, feliz.

    Cuando hablaba de la electricidad en el comentario de arriba, no sólo me refería a eso estrictamente, sino a lo que se ha venido a llamar la 'conexión continua': las pantallas en todas sus gamas y dimensiones -televisores, ordenadores, tabletas, teléfonos inteligentes...- nos bombardean con información, aplicaciones, redes sociales, avisos, urgencias, y con la invención de nuevas necesidades. En fin, el debate da para mucho. Por eso considero fundamental nuestro papel como madres/padres para guiar a nuestros hijos y que no se pierdan en este maremágnum de abundancia, sí, pero también de corrientes turbulentas. Enseñarles que la vida está ahí fuera; mostrarles, aunque suene a lugar común, un mundo lleno de posibilidades, creatividad, actividad al aire libre (en ese sentido, Amparo, lo has hecho muy bien con tus hijos porque salieron deportistas, ¿verdad?). Mi pequeño Samuel disfruta a tope en sus actividades lúdicas, en el parque con sus amigas y amigos, en natación y en judo. Esta es una de las razones por las que estoy menos aquí, por mi compromiso adquirido con él, para llevarle de la mano día a día.

    ¡Y espero que no se acaben las largas conversaciones! Otro abrazo para ti.

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  6. Carol, estoy segura de que la serie te transmitirá numerosas sensaciones y, quién sabe, a lo mejor te motiva para escribir una historia o perfilar algún personaje.

    En otro orden de cosas, efectivamente desactivé mi cuenta en Fb. Obedece a un deseo de reorganizar y minimizar mi vida. ¡Hay tantas cosas que no necesitamos! y sin embargo nos creamos necesidades y apegos absurdos. Estoy en una fase de bajar del pedestal a esos semidioses que la sociedad nos ha impuesto. A cambio se gana tiempo y libertad.

    Me quedaré por aquí, Carol, seguiremos siendo vecinas :-)
    Un abrazo que no se marchita.

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