sábado, 21 de marzo de 2015

Tres cartas -tres regalos- en el equinoccio de primavera


A study of Strachey's face and hands. Dora Carrington

Volvemos a mi epistolario favorito, a la radiografía sentimental del escritor Lytton Strachey y la pintora Dora Carrington (Ralph Partridge fue su marido, Gerald Brenan su amante y Virginia Woolf su amiga). Vidas que nos emocionan con sus complejidades, sus máculas, sus rarezas. No se olvidaron de amar y tampoco de escribir cartas inolvidables como las tres que rescato para este equinoccio de primavera. ¡Que las disfrutéis!
 
     Queridísima, estate tranquila, que yo estoy seguro de que todo va bien entre nosotros, y eso es lo que de veras importa. A veces me ahoga quién sabe qué demonio de azoramiento, y me impide expresar lo que siento de veras. Tú me has hecho sumamente feliz durante estos últimos tres años, y tú has creado Tidmarsh tal como nadie habría sabido hacerlo. Y ahora tengo la impresión de que apenas te he dado las gracias. Has de estar segura de que te valoro y te quiero más de lo que podría expresar. 
     Tuyo,
     Lytton
*******
     Queridísimo Lytton: 
     Siempre he sabido, desde el principio, que mi vida contigo estaba limitada. Nunca pude aspirar en serio a que fuese permanente. Después de todo, Lytton, tú eres la única persona en el mundo por la cual he vivido una pasión realmente desbordante. Nunca viviré nada igual. Ahora ya no podría. He tenido uno de los amores más entregados que pueda tener una persona. Tú podías arrancarme en transportes de felicidad y precipitarme en diluvios de lágrimas y desesperación, y eso sólo con unas pocas palabras. Pero no es un reproche... Estos años pasados en Tidmarsh, cuando estábamos relativamente solos los dos, serán los más felices que nunca viva. Y tengo un enorme almacén de buenos recuerdos; he guardado tantos que siento como si nunca pudiera volver a estar sola. Sin embargo, es una tensión excesiva estar aquí a solas, esperando a que llegues, o bien alargando el cuello por la ventana del 41 de Gordon Square para ver si por fin vienes por la calle, y en el fondo sé bien que seremos mejores amigos si a ti no te obsesiona la idea de que yo pueda estar sentada en un rincón del mundo, deprimida, esperando oír tus pasos... [...] 
     Nunca supiste, nunca sabrás cuán grande y devastador era mi amor por ti, cuánto adoraba cada rizo de tu barba, cómo te devoraba mientras tú me leías por la noche, cómo amaba el olor que tu cara dejaba en la esponja, la piel marfileña de tus manos, tu voz, y hasta tu sombrero cuando lo veía asomar por encima de la tapia a la que da mi dormitorio. Di que lo recordarás, di que no todo se ha perdido y que me perdonarás esta salida de tono, que siempre serás mi amigo... [...]
     Me diste una vida más larga de lo que merecía, de lo que esperaba, y te quiero una barbaridad por eso. Sólo lloré ayer noche al darme cuenta de que me iba a quedar sin mi luna, de que a veces debo hacerte daño, de que a menudo te aburro. Por ti hubiese dado el mundo con tal de hacerte feliz; por ti habría dado todo cuanto tú quisieras. 
     Me doy cuenta de que te he dicho muy poco de lo que siento, pero es que sigo llorando; me basta con parar y pensar en ti. Ahí fuera luce el sol, todos hablan y ríen. Es cínico el mundo en sus opuestos. Una vez, un miércoles por la tarde, en la sala de estar, me dijiste que me querías por amiga. ¿Podrías decírmelo otra vez? 
     Tuya, 
     Carrington
*******
     Queridísima mía:
     Espero que en todo caso nunca dudases de mi amor por ti. ¿Sabes qué dificultades tengo a la hora de expresar mis sentimientos, ya sea hablando o por carta? A veces es terrible, y ni siquiera entiendo por qué ha de ser así. Te has dado cuenta de que mi estado de humor suele variar, pero quizás no comprendas tan bien mis sentimientos fundamentales. Es probable que sea por mi culpa. Quizás sea preferible mostrar la irritación, y no la admiración y el afecto. Querida mía, ¿de veras quieres que te diga que "te quiero por amiga"? ¡Es absurdo! ¡Sabes muy bien que te quiero como algo más que como simple amiga, angelical criatura, pues la bondad que tienes conmigo me ha hecho feliz durante años, y tu presencia en mi vida ha sido y será siempre una de las cosas más importantes que tengo. Tu carta me hizo llorar, me sentí como un viejo miserable; es posible que te haya causado más infelicidad que ninguna otra cosa. Solamente ruego a Dios que no sea así, y que mi amor por ti, aun cuando no sea lo que tú deseas, pueda hacer de nuestra relación una bendición para ti, tal como para mí lo ha sido.
     Recuerda que yo tampoco he podido alcanzar nunca mi luna. Todos estamos desamparados en cosas así, terriblemente desamparados. Estoy solo, y la gran verdad es que me voy haciendo viejo. Si hubiera una posibilidad, por remota que fuera, de que tu decisión significase que de alguna forma puedo perderte, no creo que pudiera soportarlo. Ralph y tú, nuestra vida en Tidmarsh, sois lo que más me importa en el mundo (aparte de mi obra y de algunas, muy pocas, personas), sois casi lo único que me importa...
     ... en tu carta parecías sugerir que mi amor por ti ha disminuido con el paso del tiempo, pero te aseguro que no es así. Estoy convencido de que ha ido en aumento. Es verdad que la primera pasión, la que siempre tengo (y supongo que otras personas también) al principio de una relación, ha terminado por desaparecer, pero algo mucho más profundo ha crecido en su lugar. 
     Tuyo, 
     Lytton

CARRINGTON. Una vida con Lytton Strachey
Título original: Lytton Strachey
Autor: Michael Holroyd
Traducción: Miguel Martínez-Lage
Ediciones B, 1995

En este vídeo se expone una selección de la obra pictórica de Dora Carrington, con la música que Michael Nyman compuso para la banda sonora de la película.
 

5 comentarios:

  1. La película completa aquí:
    https://www.youtube.com/watch?v=pM1sRj5qmVE

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    1. No la he visto, Anaís. De esta semana no pasa. :) Abrazo fuerte, fuerte.
      (Aunque esté desaparecida de Facebook, cada día recorro estos lugares ;) )

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  2. Gracias por la dirección, Ana. La busqué y no la encontré más que sin subtítulos. Soy de las que pienso que hemos perdido mucho con el correo electrónico y que, en las buenas historias, no puede faltar la correspondencia. Jeje, bonita palabra.
    Un abrazo

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  3. ¡Gracias, amigas! Hace años que no la he vuelto a ver, pero estoy deseando tener un hueco para zambullirme de nuevo ella. Es un filme que gusta bastante o no gusta nada, creo yo. Retrata las vidas intensas del grupo de Bloomsbury, esas interconexiones que encuentro fascinantes en todas las generaciones literarias y artísticas. Contadme. Os mando un abrazo de abril.

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  4. En efecto, qué hermoso vocablo es "correspondencia", ese acto de co-responder. Y qué hermosas también epístola, epistolario, misiva. Yo puedo decir que he escrito numerosas cartas, y que ahora lo echo de menos. Bendita correspondencia.

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